De códigos cortos a SenderID y RCS: la evolución de la identidad en mensajería empresarial
Cómo la identidad está pasando de ser un dato técnico a convertirse en el principal activo para generar confianza, reducir fraude y habilitar nuevas experiencias en la mensajería empresarial
En nuestro artículo anterior hablamos de los códigos cortos propios como un activo estratégico para las empresas que usan SMS. En esta ocasión, vale la pena dar un paso más y entender hacia dónde está evolucionando realmente la mensajería empresarial.
Lo que está ocurriendo no es solo una mejora en la forma de enviar mensajes. Es una transformación más profunda: la manera en que las empresas construyen identidad, generan confianza y logran que sus comunicaciones sean efectivas.
De números genéricos a identidad clara
Para entender este cambio, es importante partir de lo básico.
Un código corto es un número de pocos dígitos que las empresas utilizan para enviar mensajes SMS de forma masiva. Durante años, estos códigos fueron compartidos por múltiples compañías. Eso significaba que un mismo número podía enviar mensajes de diferentes marcas, generando confusión en el usuario final.
Ese modelo empieza a quedar atrás.
Hoy cada vez más empresas están migrando hacia códigos cortos exclusivos, es decir, números asignados únicamente a una organización. Este cambio, que puede parecer operativo, tiene un impacto directo en el comportamiento del usuario. Cuando una persona recibe mensajes recurrentes desde el mismo número y los asocia con una sola empresa, empieza a construir una relación de confianza.
En casos críticos como el envío de OTP (códigos de un solo uso para autenticación), esta claridad hace la diferencia. El usuario no tiene que preguntarse si el mensaje es legítimo. Lo reconoce.
El rol de SIGRI: la verificación hoy
En Colombia, existe un mecanismo que formaliza esta relación entre número y empresa: el SIGRI (Sistema de Información y Gestión de Recursos de Identificación) de la CRC.
SIGRI funciona como un registro público donde cualquier persona puede consultar qué empresa está detrás de un código corto. Es, en esencia, una herramienta de transparencia.
Si un usuario tiene dudas sobre un mensaje recibido, puede acudir a este sistema, ingresar el número y verificar quién es el responsable. Desde el punto de vista regulatorio y de confianza, este es un elemento clave.
Toda empresa colombiana que utiliza oficialmente mensajes de texto para comunicarse con sus audiencias debería estar allí registrada. Esto permite que cualquier usuario, en caso de duda, pueda validar la conexión entre el código corto y la empresa.
Sin embargo, este modelo también evidencia una limitación: es un proceso manual. Requiere que el usuario tome la iniciativa de verificar.
Y precisamente ahí es donde comienza la siguiente evolución.
SenderID: cuando la identidad viaja con el mensaje
El siguiente paso natural es eliminar la necesidad de interpretación o verificación posterior.
Aquí aparece el SenderID alfanumérico, que permite que el mensaje llegue identificado no con un número, sino con un nombre. En lugar de recibir un SMS desde un código corto, el usuario ve directamente algo como “BANCOXYZ” o “SEGUROSABC”.
Este cambio simplifica radicalmente la experiencia. La identidad deja de ser algo que se valida después y pasa a ser algo que se reconoce en el momento.
Además, tiene un impacto directo en la reducción del fraude, particularmente del smishing, que consiste en mensajes fraudulentos que suplantan a empresas legítimas para engañar a los usuarios.
La CRC y la construcción del nuevo modelo
Este proceso no está ocurriendo de forma aislada. En Colombia, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC)está trabajando activamente en este tema a través del proyecto regulatorio “Identificación de medidas para mitigar el fraude cibernético por medio de servicios móviles”
El objetivo es fortalecer los mecanismos de identificación en la mensajería empresarial, reducir el fraude y aumentar la confianza en el canal.
Dentro de este marco, se están explorando elementos que conectan el presente con el futuro. Por un lado, se mantiene la importancia de los códigos cortos y su registro en sistemas como SIGRI. Por otro, se abre la puerta al uso regulado de SenderIDs alfanuméricos.
En este contexto, cobra relevancia la figura del PCA (Proveedor de Contenido y Aplicaciones), que es la categoría bajo la cual una empresa está autorizada para enviar mensajes a usuarios finales. La dirección que se está construyendo apunta a que las empresas deban estar registradas como PCA, contar con recursos de identificación asignados —como códigos cortos visibles en SIGRI— y, a partir de ahí, operar SenderIDs bajo reglas claras.
Esto crea una continuidad: desde la identificación verificable hasta la identificación visible e inmediata.
RCS: cuando la identidad habilita experiencia
La evolución no se detiene en cómo se identifica el mensaje, sino también en lo que el mensaje puede hacer.
Aquí entra RCS (Rich Communication Services), un estándar que permite enviar mensajes enriquecidos con imágenes, botones e interacciones directamente al inbox del usuario. Es, en muchos sentidos, una extensión natural del SMS hacia experiencias más cercanas a una aplicación.
Para operar en este entorno, las empresas necesitan crear un RBM Agent (RCS Business Messaging Agent), que es su identidad verificada dentro del ecosistema RCS.
Y nuevamente, la identidad es el punto de partida.
Lo que se está explorando desde la CRC es que el SenderID no solo cumpla una función de visualización, sino también de autorización. Es decir, que la identidad validada de la empresa sea la base para permitirle operar en canales más avanzados como RCS.
Esto conecta toda la evolución en una sola línea: desde el número, pasando por el nombre, hasta la experiencia.
Un recorrido típico: de SMS básico a canal inteligente
Si se mira desde la perspectiva de una empresa, este proceso suele darse en etapas.
Primero, organiza su operación utilizando códigos compartidos y luego cortos exclusivos asegurando que estos estén correctamente registrados en SIGRI. Esto le da orden interno y visibilidad externa.
Luego, adopta un SenderID alfanumérico. En ese momento, la marca empieza a ser visible directamente en el mensaje, reduciendo la necesidad de validación manual y aumentando la confianza del usuario.
Finalmente, con su identidad consolidada y alineada con el marco regulatorio, da el salto a RCS. A partir de ahí, la comunicación deja de ser solo informativa y se convierte en interactiva: botones, confirmaciones, contenido visual y experiencias más completas.
De validar a confiar
Lo que estamos viendo es una transición clara.
Hoy el usuario puede verificar manualmente, por ejemplo, a través de SIGRI. Mañana, la expectativa es que no tenga que hacerlo, porque la identidad estará integrada desde el origen del mensaje.
En ese camino, cada elemento cumple un rol.
Los códigos cortos exclusivos aportan consistencia.
SIGRI aporta transparencia.
Los SenderIDs aportan claridad inmediata.
RCS aporta capacidad de interacción.
La dirección es evidente: construir un ecosistema donde cada mensaje tenga un origen claro, verificable y confiable desde el primer momento.
Las empresas que entiendan esta evolución no solo mejorarán la efectividad de sus comunicaciones. También estarán construyendo algo más valioso: confianza sostenida con sus usuarios en el canal más directo que existe.
Si tu empresa está evaluando cómo fortalecer su estrategia de mensajería, este es un buen momento para hacerlo con una visión de largo plazo.
En Inalambria llevamos más de 23 años trabajando con algunas de las compañías más exigentes del país, ayudándolas a diseñar, operar y evolucionar sus canales de comunicación instantánea de forma segura, confiable y alineada con la regulación.
Si quieres entender cómo aplicar estos conceptos en tu operación, explorar casos concretos o preparar a tu equipo para lo que viene, estaremos atentos para conversar.
